Un cuero cabelludo sensible, con picor o irritación, no solo es molesto: también termina afectando la calidad y el aspecto de tu pelo. Muchas veces se combina con el uso excesivo de shampoos “detox” o de limpieza profunda, que prometen borrar todo rastro de grasa y producto, pero pueden dejar tus largos secos y porosos.
Cuando abusas del detox o de limpiadores muy agresivos, los medios a puntas se resecan, se vuelven ásperos y aumentan su porosidad. La raíz puede sentirse “limpia”, pero el cuero cabelludo irritado se traduce en picor, sensibilidad, pelo opaco y, en algunos casos, más caída. No se trata de limpiar más fuerte, sino de limpiar mejor y con estrategia.
Lo ideal es usar shampoos detox solo cuando se indique, nunca como shampoo diario, y siempre protegiendo medios a puntas con un producto que haga barrera (acondicionador ligero o leave-in) antes de aplicarlo en la raíz. El detox debe ir solo en cuero cabelludo, y después conviene usar acondicionador o mascarilla en largos para recuperar suavidad. Bajar la temperatura del agua y elegir fórmulas calmantes si tu cuero cabelludo es sensible también ayuda.
Un cuero cabelludo sano y unos largos protegidos se traducen en más brillo, menos caída y tratamientos más estables. No necesitas “castigar” tu raíz con detox constante; necesitas equilibrio entre limpieza, calma y protección.